Cada mes de abril, desde 1987, el Consejo Nacional sobre la Dependencia del Alcohol y las Drogas, Inc. (NCADD) patrocina el Mes de Concientización sobre el Alcohol para aumentar la conciencia y la comprensión del público, reducir el estigma y alentar a las comunidades locales a centrarse en los problemas relacionados con el alcohol.
Según el Instituto Nacional sobre el Abuso del Alcohol y el Alcoholismo (NIAA), los investigadores estiman que cada año hay casi 200 000 muertes relacionadas con el alcohol, lo que convierte al alcohol en la principal causa evitable de muerte en los Estados Unidos. Además de afectar negativamente a la salud física de una persona, el consumo excesivo de alcohol también puede afectar negativamente a la salud mental.
La gente bebe para celebrar, socializar, compadecerse o «ahogar sus penas». Algunas beben para sentirse más relajadas, valientes o seguras de sí mismas. Los efectos del alcohol son temporales.
El alcohol es un depresor que altera el equilibrio de los neurotransmisores (mensajeros químicos) en el cerebro y afecta los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento. Los cambios químicos en el cerebro pueden provocar más emociones negativas, como la ira, la depresión o la ansiedad, independientemente del estado de ánimo de la persona.
Las investigaciones muestran que las personas que beben alcohol tienen más probabilidades de desarrollar problemas de salud mental. Las personas con enfermedades mentales graves tienen más probabilidades de tener problemas con el alcohol porque se «automedican» y beben para hacer frente a los sentimientos o síntomas difíciles.
- Depresión: el consumo regular de alcohol está relacionado con los síntomas de la depresión. Las personas con depresión suelen sentirse mejor a las pocas semanas de dejar el alcohol. No se recomienda el consumo de alcohol para quienes toman antidepresivos porque agrava la depresión y puede aumentar los efectos secundarios de algunos antidepresivos.
- Ansiedad: el alcohol puede dar a las personas con ansiedad una breve sensación de relajación, pero es de corta duración. Aquellos que dependen del alcohol para hacer frente a su ansiedad podrían terminar siendo dependientes de él.
- Psicosis: el consumo excesivo O el consumo excesivo seguido de una interrupción repentina de la bebida pueden provocar psicosis.
- Suicidio y autolesión: el alcohol puede reducir las inhibiciones de una persona y hacer que reaccione de manera más impulsiva, lo que podría provocar autolesiones. El consumo excesivo de alcohol también está relacionado con pensamientos y comportamientos suicidas.
Hay muchos recursos y opciones disponibles para obtener ayuda.
- Evite situaciones y entornos que promuevan el consumo de alcohol. Participa en otras actividades con tus amigos.
- Consume cócteles sin alcohol.
- Hable con las personas de su confianza acerca de sus planes de cambio y apóyelas en busca de apoyo.
- Hable con su médico de cabecera o terapeuta.
- Comunícate con AA u otros grupos de apoyo.